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El uso de los filtros de agua domésticos

Beber agua de calidad es uno de los hábitos cotidianos más simples para mantener la salud. El agua mineral natural embotellada es la alternativa a la deficiente agua del grifo que se distribuye en la mayoría de poblaciones, pero no es la solución perfecta. Es un producto caro, el envase es de plástico y su transporte representa un gasto energético y unas emisiones de CO2 excesivos.

Por estas razones, cada día son más populares los filtros domésticos. Los más utilizados son el carbón activo y la ósmosis inversa, pero hay otros menos conocidos que también pueden resultar interesantes.

Cerámicas y filtros domésticos de agua

Los filtros cerámicos fueron inventados como una solución barata y eficaz para proporcionar agua potable en lugares donde no llegaba la red de distribución. Los modelos más simples consisten en un recipiente de cerámica con una porosidad determinada que retiene los microorganismos y otros agentes contaminantes. Una de las ventajas de este filtro es que puede ser elaborado con materias primas básicas (arcilla, arena, serrín…), sin consumir energía y por alfareros tradicionales o por personas formadas específicamente.

En los países sin infraestructuras de suministro representa un método más barato y seguro que las tabletas de cloro o que hervir el agua. Pero los diseños de filtros cerámicos han alcanzado un nivel de eficacia tan alto que ya existen modelos interesantes para su uso en los países ricos, donde el agua supuestamente potable es fácilmente accesible.

Existen versiones perfeccionadas con una impregnación de plata coloidal para aumentar el poder de desinfección, así como fuentes que incorporan un cartucho con el filtro cerámico recambiable y carbón activo, que no deja pasar los compuestos orgánicos (plaguicidas y derivados del cloro) ni metales pesados como el plomo. Las fuentes más sofisticadas de este tipo ya se pueden encontrar en España como una alternativa a los sistemas de cartucho de carbón activo y a la ósmosis inversa.

Ventajas y desventajas del uso de los filtros de agua

Carbón activo. Es eficaz para retener una proporción notable de residuos orgánicos y metales pesados, pero pierde eficacia con el tiempo.

Ósmosis inversa. Consigue una depuración prácticamente total, pero multiplica por tres el consumo de agua (tres de cada cuatro litros son desechados). Además, la inversión inicial es elevada y no es transportable.

Destilador eléctrico. Produce el agua más pura posible. Requiere un alto consumo de energía porque es necesario llevar el agua a ebullición.

Filtro cerámico. La depuración no es tan eficaz como con otros métodos (es mayor si se combina con carbón activo). Requiere un mantenimiento muy simple y barato.

Destilación eléctrica y solar

Tradicionalmente, se ha considerado que la destilación casera requiere demasiada energía y, por tanto, no es recomendable desde el punto de vista ecológico. Sin embargo, algunos autores consideran que su impacto real resiste la comparación con la compra de agua embotellada o la utilización de filtros que requieren recambios frecuentes.

Los destiladores eléctricos, que apenas necesitan mantenimiento, pueden producir un litro de agua pura, completamente libre de contaminantes, invirtiendo unos seis céntimos en electricidad. No obstante, el consumo energético se puede reducir a cero utilizando un destilador solar. Existen sistemas muy simples –son básicamente invernaderos sobre bandejas de agua, preparados para recoger el agua que se condensa en la cubierta de cristal– aunque lentos, pues uno doméstico produce alrededor de medio litro al día.

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