Consejos, Salud

Cómo elegir el cepillo dental para tus dientes

Limpiarse los dientes, la cosa más sencilla del mundo, tal vez no lo sea tanto, empezando por la compra de un cepillo. No hay una razón para que existan tantos modelos diferentes ni para que cada semana aparezca una novedad sin la cual no podamos estar seguros de estar haciendo lo mejor por nuestra dentadura.

La verdad es que en pocos casos los calificativos espectaculares reflejan algo real: los cepillos, desde el más modesto al más evolucionado, acaban siendo bastante similares. No se puede asegurar que las innovaciones en los materiales o las formas influyan en la calidad de la higiene y en la salud dental.

Nuestros antepasados no se complicaron tanto la vida. Simplemente mordisqueaban pequeños tallos para limpiar sus dientes. Esto sucedía alrededor del 3.000 aC, como demuestran los objetos para el aseo diario hallados en las antiguas tumbas egipcias. En la actualidad, debemos empezar por decidir entre el cepillo manual o el eléctrico.

Eligiendo el cepillo dental eléctrico

Muchos odontólogos prefieren el segundo, pues los cabezales que giran a gran velocidad parecen más eficaces que cualquier cepillo manual por muy bien que se utilice. Los dentistas han comprobado que los modelos eléctricos ayudan a eliminar la placa dental. No obstante, no existe una recomendación oficial a favor de los cepillos eléctricos.

Hay que tener en cuenta que la higiene y la salud dental dependen más de la constancia en la limpieza, del tipo de alimentación y de factores metabólicos que del instrumento. Por otra parte, las personas preocupadas por los aspectos ambientales consideran que no hay razones suficientes para sumar gastos energéticos y baterías contaminantes.

El tipo de cerdas del cepillo

El cepillo de toda la vida es suficiente si se utiliza frecuentemente (dos o tres veces al día, después de las ingestas), durante el tiempo necesario (entre dos y cuatro minutos) y con la intensidad adecuada (con una fuerza de 200 gramos; se puede probar presionado contra un balanza de cocina de precisión).

Los odontólogos recomiendan cambiar de cepillo cada tres o cuatro meses, pero depende de la calidad. Es aconsejable que esté dotado de por lo menos un 75 por ciento de cerdas redondeadas de dureza media o blanda (las duras pueden dañar la dentina). No importa la distribución de las cerdas ni que haya de diferentes alturas. Además, el cabezal debe ser pequeño y redondeado para llegar a todos los rincones. La forma o flexibilidad del cabezal y del mango no influyen en el cepillado.

Consejos para los dientes sanos

  • Si se ha tomado zumo de naranja en el desayuno o se ha comido una manzana, es preferible esperar un cuarto de hora antes de cepillarse los dientes, si no se puede perjudicar el esmalte que está bajo el efecto del ácido de las frutas.
  • Las personas con encías sensibles o inflamadas pueden seguir la siguiente técnica: se trata de colocar el cepillo de manera que la mitad actúe sobre la encía y la otra sobre el diente y, entonces, realizar movimientos circulares y suaves.
  • La seda dental es un complemento importante al cepillado normal. Con ella se pueden limpiar a fondo los espacios interdentales.
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